Ser constante no es nada fácil!

Ser constante viene de la mano con ser disciplinado


Si eres disciplinado, por consiguiente serás constante. ¿O si eres constante te volverás  disciplinado? Creo que la primera lógica es la correcta aunque la realidad es que estos dos conceptos no pueden estar el uno sin el otro.

La razón por la que pensé en esto puede ser un poco obvia. Comencé mi blog y después de solo dos post lo abandoné. La vida te alcanza, o sea, te ocupas con miles de cosas, en mi caso trabajo, viajes, y un poco de la vie sociale. La euforia por volver a correr fue mucha y así como llego de repente, así se fue. En realidad la euforia siempre esta, aunque muchas veces encubierta.

En todo este tiempo qué pasó sin escribir sucedieron muchas cosas que de haber sido constante con los post hubiera podido compartir y tener un poco de retroalimentación. Pero bueno, el pasado que allá se quede y por lo pronto aquí andamos de nuevo, ahora si agarrada de la inspiración que a su vez va tomada de la mano de días de verano + entrenamiento, porque les cuento que ya empece a entrenar para correr mi próximo maratón que será en menos de 5 meses (ya les contare mas detalles adelante). Comencé un poco antes de lo sugerido, y esto es porque en mí último maratón (Chicago, espera el post próximamente) no estuve muy preparada. Batalle mucho, no me sentí bien conmigo misma y prometí no volver a estar en esa situación de nuevo. Ahora estoy planeando todo mejor, tengo en mente correr con PR (Personal Récord) de 5hrs y estoy haciendo ejercicios de fuerza alternados con las corridas.

Con todo lo anterior mencionado creo que puedo escribir la conclusión de este post miniatura: la constancia llega con inspiración y ganas. Ganas de lograr eso que te tiene obsesionada. La constancia es difícil pero descubrí que solo al principio, cuando vas agarrando vuelito. Ten tu meta clara, trabaja, planea y se constante. Y si te tropiezas en el camino (unos 4 meses como yo con este blog) simplemente levántate, sacúdete y sigue. 

Y bueno ya ahora si, concluyo este escrito mencionando dos cosas que les quiero compartir.

La primera es que descubrí que cuando haces algo por gusto es muy difícil que lo veas como un castigo, en mi caso correr es la recompensa al final de mi día, la dicha de disfrutar mis piernas, mis pulmones y la bendición de que estos funcionen bien. ¿Y como descubrí esto? Un compañero de trabajo me pregunto que hice el fin de semana y le conteste: corrí, corrí 5 millas el sábado y 6 el domingo. A lo que él me contesto que me admiraba mucho. Le contesté, ¡Solo hago lo que me gusta hacer! Nada más. Simple.

La segunda cosa es "Dime que empezaste a entrenar para un maratón sin decirme que empezaste a entrenar para un maratón, empiezo yo:"


 

Tres semanas seguidas así y contando 

¡Vamo' a darle!


Comentarios